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No es un "maestro", sino un "ministro" (servidor).
El verdadero Maestro es la Verdad Dios mismo que habla desde dentro
(Maestro-Interior).
• Usa el amor como motivador del aprendizaje. Si no hay amor
a los alumnos, ni se puede dar el aprendizaje, ni mucho menos el
hecho educativo.
• La función primordial del educador-docente es facilitar,
desbrozar el camino del encuentro entre el alumno y la verdad, ejerciendo
para ello un doble ministerio, acercar la verdad al alumno, y acercar
el alumno a la verdad.
• Su meta no es la información-conocimiento, sino la
fomación-sabidu-ría. No la transmisión de ideas,
como datos, sino la oferta y promoción de ideales, como actitudes
vitales.
• Es, fundamentalmente, un condiscípulo, un compañero
de búsqueda. La escuela es una gran familia en donde el .diálogo,
la interacción y el compartir se constituyen en elementos
connaturales del proceso educativo.
• En tanto es buen maestro en cuanto sigue siendo un buen
alumno, vive su profesión como una vocación en constante
afán de superación. De ahí que permanentemente
esté invitado a actualizarse, a militar en la formación
permanente.
• Su mejor lección es el buen ejemplo. Y su autoridad
es principalmente, de.contagio y de prestigio.
• Su misión no es anónima, sino personal y personalizada.
La educación es para las personas. Con nombres y apellidos,
con virtudes y defectos, con necesidades y valores. Debe, pues,
potenciar las diferencias entre los alumnos, pero en clave de unidad
y comunión, en clave de proporción: no a todos por
igual, sino a cada cual según sus necesidades y según
sus méritos.
• Necesita un gran equilibrio en el ejercicio de su ministerio.
La educación es un proyecto en proceso en que se va desde
el Imponer al Proponer y desde el Proponer
al Exponer. De la Disciplina al
Orden y desde el Orden a la Paz y al Amor.
• Su mundo de referencias esenciales tiene las siguientes
coordenadas:
• Interioridad: La verdad reside en el hombre
interior. Educar es "sacar a la luz", "ayudar a dar
luz", "recordar", "iluminar".
• Trascendencia: El ideal está siempre
más allá. El corazón del hombre estará
inquieto hasta lograr saciar su fe de realización y felicidad
personales.
• Comunión: Necesitamos de los demás
para ser nosotros mismos. La verdad no es mía ni tuya para
que pueda ser tuya y mía. Un alma sola y un sólo corazón
hacia Dios.
San Agustín se expresa así del Educador Agustiniano:
• El Maestro Interior: "Tenemos todos
un solo Maestro. Y, bajo él, so- mos todos condiscípulos.
No nos constituimos en maestros por el hecho de hablar desde una
cátedra. El verdadero Maestro habla desde adentro" (Serm.
134, 1, 1).
• Andar por Dentro: ' 'No te desparrames.
Concéntrate en tu intimidad. ¿Por qué gustas
tanto de hablar y tan poco de escuchar? Escucha primero, al que
habla dentro, y, desde dentro, habla después a los que están
fuera" (In ps. 139,15).
• La Verdad es Participativa: "La verdad
no es mía ni tuya para que pue- da ser tuya y mía"
(In ps. 103, 2).
"No hablo como un maestro, sino como un ministro. Porque no
hablo a discípulos, sino a condiscípulos; no a siervos,
sino a consiervos, hay un solo Maestro cuya escuela está
en la tierra y cuya cátedra está en el cielo"
(De lib. arb. 2,12,
33). “
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