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3.
Los Padres de Familia que anhelamos.
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Los
padres de familia y representantes, como primeros y principales
educadores, deben asumir el derecho y el deber de ayudar a sus hijos
a crecer en un ambiente de amor, comprensión y seguridad.
Los padres, que conocen tanto las posibilidades de sus hijos como
las propias deficiencias y necesidades, pueden ayudar mucho a los
educadores docentes en su delicada y compleja labor. Además
debe existir continuidad y coherencia en la acción educativa
de ambos educadores pues los dos están ayudando a crecer
a la misma persona, hijo-alumno.
Para lograr este objetivo deseamos que el padre de familia agustiniano:
• Esté vinculado activamente a la comunidad educativa,
aceptando, por encima de los intereses particulares que afectan
la educación de su propio hijo, aquellas responsabilidades
más generales que se derivan de la educación cristiana
de todos los alumnos del Centro Educativo.
• Establezca una relación habitual con los educadores-docentes
de los propios hijos y así pueda garantizar que, entre unos
y otros, la educación de los hijos-alumnos consiga la necesaria
coherencia y continuidad.
• Además de ser informado y consultado ocasionalmente,
él debe también informar, sugerir y ayudar a tomar
decisiones y respaldar su aplicación. Ya que todo lo que
el Centro Educativo realiza les afecta de alguna manera, también
los padres de familia y representantes deben participar y sentirse
corresponsables en los diferentes cometidos de la Comunidad Educativa:
Centro de Asesoramiento Familiar Agustiniano (C.A.F.A.), actividades
extra-cátedra, relaciones Familia-Colegio.
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4.
El Centro Educativo a que aspiramos. |
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El
Centro Educativo no son los miles de ladrillos que lo conforman
ni otros tantos kilos de cemento y hierro utilizados para su construcción.
El Centro Educativo somos todas las personas (personal directivo,
docentes, alumnos, personal administrativo, personal obrero, padres
de familia y representantes) que compartimos la vida diariamente
y creamos un conjunto de relaciones de mejor o peor calidad. Este
Centro Educativo debe tener unas condiciones y características
para que en él se promueva el modelo de persona que anteriormente
hemos señalado. Ante todo debe:
• Estar orientado en la línea de una efectiva democratización
abierto a to dos los sectores sociales y con estructuras organizativas
adecuadas.
• Cuidar la calidad de los contenidos y la pertinencia de
los método: educativos así como el desarrollo de valores,
actitudes y conductas adecuadas.
• Fomentar un ambiente de libertad en donde sea posible la
creatividad, h investigación y la búsqueda de nuevos
y más eficaces caminos educativos.
• Funcionar como Comunidad Educativa, integrando en sus diversos
niveles de gestión, a todos los elementos que la constituyen.
• Integrarse en la comunidad local, a fin de "estimular
la comunidad civil en todos sus sectores para lo cual es necesario
instaurar un diálogo franco y receptivo, a fin de que asuma
sus responsabilidades educativas y logre transformarse junto con
sus instituciones y recursos, en una auténtica ciudad educativa"
(Puebla N° 1048).
• Insertarse en la Iglesia local y facilitar la integración
de sus destinatarios a la misma.
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5.
La Sociedad con la que soñamos. |
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Una
de las características del educador es la creatividad y la
imaginación tratando de dar respuesta a los problemas que
plantea la sociedad actual, debe poseer la suficiente creatividad
e imaginación para prever la sociedad del futuro que es en
la que el actual alumno le va a tocar vivir. Además debe
hacer vida, ensayar en el Centro Educativo esa sociedad distinta
a ésta, que el alumno sueña construir.
Esta sociedad soñada debe ser:
• El ámbito propicio donde la persona pueda encontrar
respuesta a sus problemas y aspiraciones.
• Poseedora de normas de convivencia y organización
propias orientadas al bien común.
• Capaz de renovarse y perfeccionarse en búsqueda permanente
de una comunidad participativa, justa, libre y fraterna.
• Inspirada en los valores evangélicos en la que las
personas y los pueblos puedan vivir en armonía y paz.
• Generadora de hombres libres de toda explotación
y participantes de la
iniciativa histórica desde una perspectiva
de justicia y solidaridad.
• Espacio en el que tanto el hombre como la mujer sean revalorizados
en su dignidad de persona humana y que tengan las mismas oportunidades
de realizarse integralmente como hijos de Dios.
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