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La
tarea educativa a traves de la historia de la humanidad ha sido
un instrumento del que se han servido las distintas sociedades
para formar un determinado modelo de persona. Por ese motivo todo
centro educativo que intente llevar a cabo una seria accion educativa
debe comenzar por definir su vision del modelo educativo. Y para
ello debe tener en cuenta los diferentes factores que estan presentes
en la accion educativa. Debe responder satisfactoriamente a los
siguientes interrogantes: ¿Qué niño, adolescente,
joven desea formar?. ¿Con que educador?. ¿En que
centro educativo?. ¿Con que padre o representante?. ¿Para
que iglesia?. ¿Con que opcion educativa? ¿Con que
estilo educativo?
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1.
El Alumno que Queremos Formar. |
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Todo
lo referente a la persona tiene carácter de proceso y el
objetivo de toda acción educativa como proceso debe ser ayudar
al alumno, —niño, adolescente, Joven— a crecer
integral y armónicamente en todos los aspectos de su personalidad.
La antropología moderna nos señala que la persona
es posibilidad, capacidad, libertad..., algo que, como la semilla,
puede crecer, desarrollarse, dar fruto, madurar... Por su parte
la antropología filosófica distingue tres aspectos
o dimensiones en la persona. Dimensión Bio psicológica
(posibilidades físicas, intelectuales, estéticas y
afectivas). Dimensión Social (posibilidades psicosociales
y socio-políticas). Dimensión Religiosa-Trascendente
(posibilidades de desarrollar los valores religiosos). Estas dimensiones
no funcionan separadas sino integradas desde la misma unidad de
la persona.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto deseamos que nuestros
alumnos sean capaces de:
• Ser sujeto de su propia formación, siendo él
el principal protagonista y responsable del propio crecimiento como
persona.
• Asumir y ejercer gradualmente responsabilidades adecuadas
a su preparación participando activamente en la vida del
Centro Educativo.
• Ir adquiriendo una conciencia crítica y responsable
para valorar al mundo desde la óptica del evangelio y comprometerse
a transformarlo.
• Experimentar en la Educación para el Trabajo además
de una capacitación laboral, la valoración de esta
expresión creativa como medio para realizase y para cambiar
el medio.
• Ser solidario y comprometerse con los problemas que vive
actualmente Venezuela.
• Estar abierto a los otros, compartir con el otro su destino,
estar disponible poniéndose en su lugar, dar sin esperar
recompensa, ser fiel en las promesas y compromisos adquiridos.
• Forjar una sociedad más participativa, justa, libre
y fraterna.
• Testimoniar su fe en Dios, Padre de amor, generador de vida
y justicia.
• Seguir a Jesús de Nazaret presente entre nosotros
como fuerza que mueve al bien y fuente de esperanza y resurrección.
• Ser miembro de una Iglesia que vive y anuncia los valores
del Evangelio.
2.
El Educador-Docente que deseamos.
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El
docente, como continuador de la labor educativa de los padres de
familia, asume totalmente la responsabilidad de ayudar a los alumnos
en su formación integral, en todas sus dimensiones o posibilidades.
Según nos indica San Agustín, más que un maestro
es un Ministro (servidor), más que enseñar, su función
es sobre todo, facilitar el aprendizaje a los alumnos; su meta no
es tanto la transmisión de ideas, cuanto la oferta y promoción
de actitudes; es un condiscípulo, un compañero de
búsqueda; su mejor lección es el ejemplo y su autoridad
es, principalmente de contagio y de prestigio; no debe tratar a
todos por igual, sino que cada uno según su personalidad.
Debe poseer entre otros, los siguientes rasgos:
• Personalidad sana, con actitudes y valores cristianos, necesarios
para su tarea.
• Comprometido con la realidad y con clara visión del
país, de su pasado, presente y futuro.
• Conciencia de su condición de educador y orientador.
• "Conciencia de su pertenencia y ubicación en
la Iglesia, como llamado a participar de su misión evangelizadora
en el campo de la educación" (Puebla 1042).
• Competente en su trabajo y capaz de acompañar al
alumno en el desarrollo de sus capacidades teniendo como criterio
los valores del Evangelio, justicia, solidaridad, respeto, paz,
trabajo, participación, organización.
• Capaz de integrarse de modo positivo y creativo en un trabajo
de equipo.
• Capaz de interpretar la cultura y los valores de los pueblos
para lograr la comprensión, respeto mutuo y el fortalecimiento
de los vínculos de solidaridad e integración.
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