
EL VALOR DE LA RESPONSABILIDAD
En la
Isla de Libertad, al sur de la Isla Manhattan, se encuentra la Estatua de la
Libertad. Debiera haber otro monumento, de igual amaño y belleza, en honor a la
responsabilidad. Pues libertad y responsabilidad van unidas. No
podemos ser libres si no somos responsables y, viceversa, no podemos ser
responsables si no somos libres. San Agustín, conjugando estos dos valores,
definió la libertad como: “hacer lo que tenemos que hacer porque queremos
hacerlo”.
La palabra responsabilidad hace alusión a dos palabras: “responder” y “habilidad”. Habilidad para elegir la mejor respuesta. La persona responsable fundamenta su vida en valores, y los músculos de la responsabilidad los van desarrollando, no por eventos extraordinarios, sino a través de las actividades de todos los días.
En el mundo empresarial se utiliza el término proactivo. Ser proactivo significa ser responsable; es decir, elegir hacer lo mejor y asumir las consecuencias de nuestras acciones. Pues, si bien, somos libres para elegir nuestras acciones, no lo somos para elegir las consecuencias de las mismas. La persona proactiva sabe que el triunfo o el fracaso es el producto de sus acciones. El reactivo, sin embargo, echa la culpa a otra persona o a las circunstancias. La proactividad y la reactividad producen diferentes resultados. La reactividad produce excusas y explicaciones; la proactividad, en cambio, genera resultados. Examine su lenguaje y sus acciones y vea que clase de persona es usted.
Nosotros no vamos en el autobús de la vida como pasajeros, sino como conductores. Y el conductor sabe dónde quiere llegar (metas), conoce el camino correcto (responsabilidad y administración del tiempo) y llega a su destino.
¿Considera que usted es responsable? Responda con sinceridad todos días las siguientes preguntas. De esta manera irá fortaleciendo los músculos de la responsabilidad.
¿Responde por sus actos?... Es decir, piensa antes de actuar y mide las consecuencias?
¿Asume a cabalidad los deberes y ejercita todos sus derechos?
¿Hace lo que debe hacer? Es decir, ¿realiza en primer lugar las actividades que están relacionadas con las metas?
¿Tiene iniciativa?
¿Elige ir al colegio o tiene que ir al colegio?
¿Se excusa, se justifica, busca pretextos o elude compromisos?
Es septiembre. Estamos comenzando un año escolar. Recuerde que usted es el conductor de su vida y de usted depende llegar o no a la meta. Cuente con el acompañamiento de sus padres y profesores (as). Le deseamos que sea exitoso.
La Dirección
