
El primer paso en la ruta del éxito consiste en fijar metas exigentes y ponerlas por escrito. Si Ud. tuviera que pedir un préstamo al banco, debería firmar varios documentos. No se trata simplemente de pedírselo al director, coger el dinero y prometer devolverlo en un tiempo equis.
Todo lo que es importante debe figurar por escrito.
Y su vida ¿No es importante?
Si Ud. aún no ha tenido tiempo para pensar en lo más importante, que es su vida, ¿En qué piensa entonces?
Haga el siguiente ejercicio: escriba sus metas para este año escolar. Confíe, póngase en marcha y después vea los resultados.
Otra recomendación es que considere su costo. Coloque en un plato de la balanza las metas y en el otro el costo, es decir, la inversión en tiempo, dedicación, esfuerzo...trabajo. Luego, considere los beneficios y pregúntese: ¿Estoy dispuesto a pagar el precio?. Recuerde, todo en la vida tiene un precio. Nada es gratis. Los logros académicos, físico-corporales, afectivos o espirituales tienen un precio y hay que pagarlo.
A continuación se nombran cuatro dimensiones de la personalidad. Todas deben ser desarrolladas para crecer equilibradamente. Al tiempo que fijo las metas debo también elegir las acciones y separar el tiempo a la semana.
Nombramos en primer lugar la dimensión físico-corporal. Tiene que ver con la alimentación, el ejercicio, el descanso...
Piense luego en su dimensión espiritual: ¿Que acciones va a realizar para crecer en responsabilidad, honestidad, confianza, disciplina, paz interior, perseverancia...?.
En tercer lugar considere la dimensión afectivo-social: ¿Cómo va a mejorar sus relaciones con sus padres, educadores, amigos...?
Finalmente, metas a nivel académico: Estas están definidas en los programas de las diferentes asignaturas. Debo asumirlas.
Definir metas, escribirlas, considerar su beneficio... no es suficiente. Hace falta comprometerse con las acciones que nos llevan a su logro. Tenga presente que las metas dan dirección a su vida, activan su energía y le ayudan a establecer prioridades.
El segundo paso en la ruta del éxito es tener un plan de vida para ir hacia las metas. Este plan está regido por principios universales enraizados profundamente en la naturaleza humana.
El primer principio se llama responsabilidad. Ubicarme en esta área es ubicarme en la ruta hacia las metas. El lado oscuro de esta área se llama culpabilidad. Quienes se sitúan de este lado emplean su tiempo y energía en buscar culpables. Sólo logran desahogarse más no caminan hacia las metas.
Una persona responsable piensa antes de actuar, elige la mejor opción, toma sus decisiones, vuelve a hacer el intento cuando le sucede algo malo, siempre halla la forma de que las cosas sucedan, emplea su tiempo y energía en lo que puede influir, aprende de sus errores, hace más de lo que le piden, se compromete y cumple.
El segundo principio del plan de vida es marcar prioridades. Esto significa poner primero lo más importante. Es decir, las acciones más importantes que nos llevan al logro de las metas, tenemos que realizarlas necesariamente. Y las acciones poco importantes porque no están conectadas con las metas, aunque no las realicemos, no pasa nada. Este principio nos ayuda a administrar adecuadamente el tiempo y a liberarnos de la tiranía de lo urgente. Recuerde: Dios perdona, el tiempo, no.
El tercer principio del plan de vida es acompañarse de padres, docentes y amigos. Los escaladores de altas montañas se amarran para que, en caso de que alguien resbale, no caiga al principio. Por eso se ha dicho que cuanto más mecate tengamos para amarrarnos, más posibilidades tendremos de ser exitosos.
Déjese ayudar por cuantas personas puedan y deseen hacerlo. Tenga siempre en cuenta que en el camino del éxito uno va siempre acompañado.
El cuarto principio del plan de vida es crecer para alcanzar el máximo potencial. Nuestro potencial es lo que Dios nos ha regalado y lo que hacemos con él es nuestro regalo a Dios.
Para desarrollar su potencial debe enfocar su vida en las metas, concentrarse en el mejoramiento continuo, olvidarse del pasado y focalizarse en el futuro.
Se dice que cuando el chelista Pablo Casals estaba en sus últimos años, un joven periodista le preguntó: “Señor Casals, tiene noventa y cinco años y es el más grande chelista que haya existido ¿Por qué practica todavía seis horas diarias?”. ¿Sabe cuál fue la respuesta de Casals? “Porque creo que estoy progresando”.
Si Ud. se ha iniciado en el viaje del éxito, debe vivir una vida de crecimiento.
El quinto principio del plan de vida es practicar la generosidad, ayudar a otros. El éxito en la vida no es solo lo que logra para Ud. sino lo que hace por los demás. Los alumnos y alumnas de un salón de clase o de un grado que han zarpado juntos para realizar la larga travesía de un año escolar, todos tienen puesta la visión en la otra orilla. Puede ocurrir que algunos se rezaguen o se desvíen de la ruta. Los más fuertes y hábiles deben ayudarlos a que regresen al ritmo y a la ruta del éxito. ¿Cuándo se siente mejor, al dar gratuitamente o al recibir lo que pide?. Atrévase a dar sin esperar recibir y experimentará la sensación más satisfactoria de su vida.
El tercer paso en el camino del éxito es el uso adecuado de las herramientas de precisión. Los seres humanos tenemos cuatro dones únicos que son como una brújula o sistema interno de guía que nos ayudan a mantenernos en el camino correcto mientras nos dirigimos a las metas.
Las herramientas de precisión. Ellas son: el autoconocimiento, la conciencia, la imaginación y la voluntad independiente.
Mediante el autoconocimiento podemos distanciarnos de nosotros mismos y evaluar nuestros pensamientos y acciones.
Luego utilizamos la conciencia que es una “voz interior” que nos ayuda a distinguir lo bueno de lo malo.
Disponemos también de un don notable, la imaginación. Ella nos permite escapar de las circunstancias del momento y crear nuevas posibilidades en nuestras mentes. Nos da la oportunidad de visualizar el futuro y soñar lo que nos gustaría hacer.
La cuarta herramienta se llama voluntad independiente. Ella nos da el poder de elegir la mejor alternativa, controlar las emociones y sobreponernos a nuestros hábitos e instintos.
Para concluir les diré que nos atrevimos a poner esta alegoría en la página web del colegio con la finalidad de mantener viva la esperanza.
Si alguna vez siente que se desvía de la ruta del éxito, no se desanime. Recuerde el vuelo de un avión. Cuando un avión despega, tiene un plan de vuelo. Sin embargo durante el transcurso del vuelo, el viento, la lluvia, la turbulencia, el tráfico aéreo, el error humano y otros factores sacan el avión de curso. De hecho, un avión está fuera de curso 90% del tiempo.
Si se desvía de su plan de vuelo y siente que está fuera de curso 90% del tiempo... ¿Qué importa?. Si sigues volviendo a tu plan haciendo pequeños ajustes y manteniendo viva la esperanza, finalmente llegarás a tu destino.
Nació con todo lo que necesita para tener éxito. No necesita buscar en ninguna otra parte. El poder y la luz están dentro de Ud. Le deseamos lo mejor.

P. Marino Garrido